
Pertenezco a la primera generación de un llamado que Dios hizo a mis padres en el año de 1975 y de la cual muchas personas y familias han conocido a Jesús como su Salvador y no solamente entregaron sus vidas a Él sino que lo sirven incluso a través de sus generaciones.
En todos estos años, he sido testigo del mover del Espíritu Santo y de muchos de sus milagros, pero sobretodo del más grande de ellos que es el de la Salvación.
Pertenezco desde su creación a la iglesia Camino de Salvación en la cual he servido desde mi adolescencia como maestro de escuela dominical a adolescentes y jóvenes, en el ministerio de la alabanza tocando el bajo y más recientemente en el Equipo de Supervisión que busca desarrollar un crecimiento sano y natural en la iglesia y equipar a todas las Estructuras de la Iglesia con lo necesario para que cumplan su función en el cuerpo de Cristo
Estoy convencido de que Dios siempre tiene un propósito específico para cada uno de sus hijos y tenemos que estar listos para cumplirlo, no obstante no tengamos todos los recursos para desarrollarlo, pero Dios ve nuestro corazón y nos capacita y nos desarrolla siendo nosotros débiles porque Él se perfecciona en nuestra debilidad.
«Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo.»
– 2 Corintios 12:9 (RVR1960)