Cuando el Apóstol Pablo escribió esta carta de amor, solo estaba tratando de abrir nuestros ojos a la magnitud del gran amor divino, porque esta carta trata del amor de Dios, aquel que nos demostró enviando a su único hijo a morir por ti, por mí, cuando aun éramos pecadores, cuando estábamos perdidos y sin esperanza.

En capítulos anteriores, Pablo describe la condición de la humanidad en general, la deplorable y enferma condición en que nos encontrábamos antes de Dios.

«Es cierto, ellos conocieron a Dios, pero no quisieron adorarlo como Dios ni darle gracias. En cambio, comenzaron a inventar ideas necias sobre Dios. Como resultado, la mente les quedó en oscuridad y confusión. Afirmaban ser sabios, pero se convirtieron en completos necios… Se llenaron de toda clase de perversiones, pecados, avaricia, odio, envidia, homicidios, peleas, engaños, conductas maliciosas y chismes.  Son traidores, insolentes, arrogantes, fanfarrones y gente que odia a Dios. Inventan nuevas formas de pecar y desobedecen a sus padres.» – Romanos 1:21, 22, 29, 30 (NTV)

Están “atestados de injusticia”, es decir, se han llenado de toda clase de maldad y  Pablo enlista 22 formas diferentes de pecado, 22 formas diferentes de cómo la humanidad se ha degenerado. Veredicto= CULPABLE= MERECEN LA MUERTE, Pero, ¿yo también?

Pablo especifica en el capítulo 3 verso 10-12 que TODOS han pecado,  NADIE busca a Dios, no hay NI UN solo justo, no hay NADIE que haga lo bueno. Y en este capítulo nos da 8 descripciones más de la enfermedad espiritual de la humanidad, cuyo diagnóstico es PUTREFACTOS. El Veredicto de Dios es: CULPABLE= MERECEN LA MUERTE.

 Todos hemos pecado, y por eso estamos lejos de Dios, pero ¿Hay esperanza para la decadencia moral de la humanidad?

Y la respuesta es SI. Dios revela una justicia para un hombre injusto: JESUCRISTO

Cuando CREES en Jesús como el HIJO de Dios y lo aceptas como tu Salvador, LA quita la pena del pecado, pues con su sangre pagó el precio que merecíamos: la muerte. A través de la sangre de Jesús, Dios me hace JUSTA delante de Él. Esta justicia se manifestó en la CRUZ y la recibo por fe.

«Dios envió a Jesucristo para morir por nosotros. Si confiamos en que Jesús murió por nosotros, Dios nos perdonará. Con esto Dios demuestra que es justo y que, gracias a su paciencia, ahora nos perdona todo lo malo que antes hicimos. Él es justo, y sólo acepta a los que confían en Jesús.»- Romanos 3:25, 26 (TLA)

SER JUSTIFICADO o ser justo significa estar en una relación correcta con Dios.

EL ACTO DE JUSTIFICACIÓN OCURRIÓ EN ALGÚN PUNTO EN EL PASADO Y NO NECESITA REPETIRSE. ¡NO ES UN PROCESO!

Cuando éramos totalmente incapaces de salvarnos, Cristo vino en el momento preciso y murió por nosotros, pecadores. 

Pero Dios demuestra su amor por nosotros en esto: en que cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros.

Y en esto consiste la carta de amor, no en que nosotros lo hayamos amado, sino que Él nos amó primero, y además nos concede los siguientes beneficios:

«En consecuencia, ya que hemos sido justificados mediante la fe, tenemos paz con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo. También por medio de él, y mediante la fe, tenemos acceso a esta gracia en la cual nos mantenemos firmes. Así que nos regocijamos en la esperanza de alcanzar la gloria de DiosY no solo en esto, sino también en nuestros sufrimientos, porque sabemos que el sufrimiento produce perseverancia; la perseverancia, entereza de carácter; la entereza de carácter, esperanza. Y esta esperanza no nos defrauda, porque Dios ha derramado su amor en nuestro corazón por el Espíritu Santo que nos ha dado.» – Romanos 5:1-5 (NVI)

  • Paz con Dios: significa reconciliación; ahora disfruto una relación de amistad con Dios.
  • Acceso a la gracia: significa entrada gratis a la presencia de Dios constante y permanentemente; disfrutamos de un lugar de privilegio inmerecido.
  • Esperanza de alcanzar la gloria de Dios: es la seguridad confiada de disfrutar de la gloria de Dios en la eternidad.
  • Sufrimiento: El creyente en Cristo sale de la tribulación purificado y fuerte. Allí es donde su carácter es probado y su fortaleza es desarrollada. El carácter que ha pasado por la prueba sale con esperanza, él sabe que Dios no lo dejará confuso y avergonzado. Él triunfará en su tribulación.
  • Espíritu Santo: Ha sido derramado, literalmente se refiere a un líquido que es derramado. No a cuentagotas, sino abundante, libre, profuso. El Espíritu Santo es dado a todo creyente y confirma el amor de Dios en nosotros, el cual no nos defrauda y no nos deja avergonzados.

Podemos descansar, ser felices, pues, nuestros pecados pasados han sido perdonados, los males del presente están dirigidos a nuestro bien y los acontecimientos del futuro, cualquiera que sea, no pueden separarnos del amor de Dios. Fue la sangre de Cristo la que trajo reconciliación y fue el amor del Espíritu Santo derramado en mí el que trajo la fe necesaria para recibir este regalo.                    

¡Que sublime carta de amor!

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