En el inicio de nuestro inicio en el estudio de la Carta a los Romanos, hemos hablado acerca del contexto, pero sobre todo del objetivo de esta carta y de la forma en que una gran pregunta es planteada y contestada, una pregunta que es determinante para nuestra fe, para nuestra vida en esta tierra, pero más aún, para nuestra vida futura. La pregunta es: ¿Cómo puede un hombre injusto hacerse justo?

Ahora, quisiera plantear otra pregunta: ¿Cómo puede un Dios justo perdonar a un hombre injusto y permanecer justo?

Vayamos a la carta a los Romanos, y vamos a estudiar algunos versículos del capítulo 3.

«21 pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas; 22 la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia, 23 por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, 24 siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, 25 a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, 26 con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús. 27 ¿Dónde, pues, está la jactancia? Queda excluida. ¿Por cuál ley? ¿Por la de las obras? No, sino por la ley de la fe. 28 concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley. 29 ¿Es Dios solamente Dios de los judíos? ¿No es también Dios de los gentiles? Ciertamente, también de los gentiles. 30 porque Dios es uno, y él justificará por la fe a los de la circuncisión, y por medio de la fe a los de la incircuncisión. 31 ¿Luego por la fe invalidamos la ley? En ninguna manera, sino que confirmamos la ley.» – Romanos 3:21- 31

Y en cuanto empezamos a leer nos encontramos con esta expresión: aparte de la ley

Ahora, para entender esta expresión es necesario retroceder un poco… vamos al versículo 20 de Romanos 3

ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado.

pero ahora, aparte de la ley, (vr. 21)

APARTE DE LA LEY… esta expresión tiene un significado mucho muy profundo, y en muchas ocasiones o lo podemos pasar por alto o bien lo podemos mal interpretar.

Si leemos de manera descuidada, podemos interpretar la traducción al español como que hay algo ADEMÁS de la Ley, pero que ese algo es complementario a esa Ley… por ejemplo, si nosotros decimos “si quieres estar en forma, debes cuidar tu alimentación, aparte de hacer ejercicio”, lo que estamos tratando de decir es que no es suficiente con el ejercicio, sino que también debe cuidar su dieta.

Sin embargo, el verdadero significado de la Escritura es que hay algo SEPARADO de la ley, es decir de algo que está fuera de esa ley, que no forma parte de, ni tiene que ver con…y esto es lo primero que debemos comprender de este versículo.

Segundo, se nos habla de la “Justicia de Dios”, una justicia que ya había sido anunciada en el AT.

¿pero a qué se refiere esta justicia?

Al carácter de Dios y su naturaleza inconmovible, invariable y eterna y al pago justo por el incumplimiento de la Ley, por la rebelión del hombre.

En el AT se había tipificado esta ley a través de las ofrendas de expiación, ofrendas en las cuales se sacrificaba a un macho cabrío para “cubrir” los pecados del pueblo, y anunciada innumerables veces por los profetas, nada más en los Salmos encontramos 21 veces la frase “tu justicia”.

(Ej. Sal. 71:1 “Socórreme y líbrame en tu justicia”, 11 “mi boca publicara tu justicia…”, 16 “Haré memoria de tu justicia…”)

Sin embargo, la Escritura nos dice que dicha justicia se ha manifestado apartada de la ley… ¿cómo es esto? ¿Es entonces que Dios ha decidido que aquello que el estableció ha perdido validez?

La respuesta es NO, esa ley sigue vigente, y el castigo para quién la viole también…

La respuesta la encontramos aquí mismo en Romanos: “Porque la paga del pecado es muerte” (Rom.6:23)

Pero entonces, si la paga del pecado es muerte, y si la justicia de Dios se manifiesta “fuera de la ley” … ¿cómo se aplica esa ley?

La respuesta la encontramos en el vr.22: (se ha manifestado) 22 la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo

Ahora, entendamos esto… usted, yo o cualquier persona tenemos fe… tenemos fe en una persona, en una institución, yo tengo fe que mi equipo favorito gane… tengo fe en que mañana será un mejor día… tengo fe en que mis hijos y mis nietos lleguen a los pies de Cristo… en fin, en términos generales, los humanos tenemos fe; sin embargo, la Escritura es muy precisa al señalar que LA JUSTICIA DE DIOS SE HACE MANIFIESTA A TRAVÉS DE LA FE EN JESUCRISTO… no es una fe

cualquiera, ES UNA FE EXCLUSIVA.

¿y en que se debe fundamentar o que es lo que debemos creer en función de esa fe?

Son varias cosas que a su vez forman un todo… leamos Juan 3:16

«Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna.» – Juan 3:16

Hay muchas personas que creen en Jesús… pero no cómo Hijo de Dios; creen que fue un profeta más…que fue un gran filosofo… un revolucionario adelantado a su época… etc., etc., etc. Pero si usted no cree en que Jesús es el Hijo de Dios, entonces usted no puede creer que fue entregado para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna.

Si usted no cree que Jesús es el Hijo de Dios, entonces difícilmente va a entender lo que dice Juan 1:1

«En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios» – Juan 1:1

Vayamos nuevamente al vr.22

La justicia de Dios se manifiesta a través de la fe EN Jesús para todos los que creen en él

(Reiterando y enfatizando lo que Juan 3:16 dice)

Continuando en nuestro pasaje, dice el vr. 23: Porque no hay diferencia, 23 por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios.

¿Qué quiere decir que no hay diferencia?

Pablo ha venido hablando durante los primeros capítulos tanto a judíos como a gentiles… todos estaban en la misma situación, tanto aquellos que seguían la Ley de Dios, como aquellos que nunca había odio hablar de ella… no había distinción.

¿Cómo podemos aplicar esto hoy?

Alguna vez ha escuchado o tal vez usted mismo lo llego a decir, “yo soy buena persona” ¿Sí? Cuando decimos o escuchamos esto, seguramente es porque consideramos que no hemos matado a nadie… que no hemos sido infieles… que no hemos robado (o bueno, tal vez, pero poquito) …que no decimos mentiras (bueno tal vez alguna, pero chiquita o piadosa) … ayuda a las personas necesitadas, hace obras de ayuda social, separa y recicla la basura…

Tal vez usted nació “en cuna cristiana”, es usted segunda, tercera o cuarta generación de cristianos en su familia y por tanto usted siempre se ha portado bien, conforme a lo que sus padres y abuelos le enseñaron… pero, a fin de cuentas, la Palabra de Dios establece que todos estamos destituidos de la gloria de Dios.

Y esa es la justicia de Dios.

Si nos detuviéramos aquí, simplemente nuestra vida sería una vida vacía, llena de desesperanza y angustia, sin un propósito… Pero nuestro Dios es un Padre misericordioso.

Dicen los versos 24 y 25: «siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, 25 a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia.»

JUSTIFICADOS GRATUITAMENTE… nuevamente nos encontramos con una perla de las Escrituras… necesitamos entender en toda su profundidad, en su significado universal y eterno estas palabras. Veamos el significado de estas palabras.

JUSTIFICAR: Probar la inocencia de alguien en lo que se le imputa o se presume de él//Ajustar, arreglar algo con exactitud.
GRATUITAMENTE: De manera gratuita o sin coste.

Según esto, entonces, Dios ha probado, sin ningún costo, que somos inocentes de todo aquello que se nos acusaba… ¿cierto?

¡NO! ¡ABSOLUTAMENTE NO!

En primera, somos culpables de todo aquello que se nos acusa… ¡de todo! No hay manera que se nos declare inocentes…

Segundo, no fue de SIN COSTO… el precio que se tuvo que pagar fue mucho muy elevado, demasiado…

Para poder entonces entender esta justificación gratuita necesitamos leer nuevamente lo que dicen los versículos 24 y 25

“siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, 25 a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia”

Recordemos lo que es redimir: Rescatar o sacar de esclavitud al cautivo mediante precio y lo que significa propicio: Favorable para que algo se logre

 

Así entonces, podemos leer estos versículos de la siguiente forma:

…mediante el rescate pagado por Cristo Jesús, a quién Dios puso como precio para mantener su justicia.

Y este es el fundamento de nuestra fe

PARA PODER SEGUIR SIENDO UN DIOS JUSTO, DIOS TENIA QUE COBRAR UN PRECIO, Y ESE PRECIO LO PAGO SU HIJO EN FAVOR DE NOSOTROS.

Nuestro pasaje señala que la justicia de Dios ya había sido testificada o anunciada en el AT a través de los rituales y sacrificios que se ofrecían cada año; y esos sacrificios que se hacían eran esta tipificación de la justicia de Dios… esos sacrificios cubrían el pecado del pueblo de Israel… pero si vamos Juan. 1:29 encontramos lo siguiente: El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que QUITA el pecado del MUNDO.

Dos pequeñas diferencias que señalar: los sacrificios del AT cubrían el pecado, pero Cristo ¡lo quita!

Los sacrificios del AT eran en beneficio únicamente del pueblo judío, el sacrificio de Cristo es ¡Para todo el mundo!

Ahora, regresando un poco al tema de la FE EXCLUSIVA… usted y yo podemos creer que Jesús sano enfermos, que resucito muertos, que hizo ver a los ciegos… y todo eso es verdad, y está bien que lo creamos… pero si nuestra fe llega hasta ahí, entonces usted y yo no podemos ser justificados gratuitamente… ¿Por qué? porque Cristo es propicio a nosotros solamente por medio de la fe en su sangre

¿Cómo entender esto? Creo que Filipenses 5:6-9 lo resume maravillosamente, dice de Jesús…

«6 el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, 7 sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; 8 y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. 9 por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre,» – Filipenses 5:6-9

Podemos entonces ver que no se trata solamente de tener fe… sino de tener la fe correcta… de creer firmemente que Cristo es el Hijo de Dios, que fue enviado por el Padre a pagar en la cruz por mis pecados… y que es justamente esa sangre derramada la que hoy nos permite ser presentados JUSTO delante de nuestro Creador.

Si no tenemos esa clase de fe, créame, estamos en serios problemas

Volvamos ahora a esto que le comentaba de ser buenas personas; dicen los versos 27 y 28

«27 ¿Dónde, pues, está la jactancia? Queda excluida. ¿Por cuál ley? ¿Por la de las obras? No, sino por la ley de la fe. 28 concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley.» – Romanos 3:27-28

¿Hoy en día que podríamos identificar cómo la ley de las obras?

La mora, las buenas costumbres, ser educado, compasivo… y todo eso está bien; el tema es que el hacer todo eso no nos sirve de nada para nuestra justificación, por el contrario, nuestro pasaje indica que dicha jactancia o presunción por ser “moralmente bueno” queda excluida, no tiene ningún valor, no tiene lugar delante de Dios y que, por el contrario, todo es remplazado por una sola cosa: LA FE EN LA SANGRE DE CRISTO.

Ahora, es importante que entendamos lo siguiente: ¿cuál era nuestra condición al momento de ser justificados?

Dice el vr.23: por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios

Todos, tanto “buenas personas” como delincuentes, hombres fieles como engañadores, personas honestas y ladrones, gente veraz y mentirosos… absolutamente todos, TODOS estábamos destituidos de la gracia de Dios… el verso 30 dice: porque Dios es uno, y él justificará por la fe a los de la circuncisión, y por medio de la fe a los de la incircuncisión.

Hayamos sido lo que hayamos sido nuestra fe nos ha justificado… Dios ahora no toma en cuenta las obras que hayamos hecho, sean buenas, regulares o malas.

La pregunta es, si Dios no las toma en cuenta ¿Por qué nosotros sí?

Porque nosotros, ya habiendo sido justificados, nos ponemos en el papel de juzgar y determinar quién es bueno y quién es malo… quién merece el perdón y quién no…

Creo que “la medicina” para contrarrestar esa enfermedad llamada religiosidad no es otra que recordar de donde fuimos rescatados… y cuál era nuestra condición delante de Dios.

Ahora, para poder identificar y entender esa condición, necesariamente tenemos que recordar todo aquello que hicimos en nuestra vida… y mire, no le llame “errores”, no le llame “equivocaciones”, llámeles cómo lo que son: PECADOS… si, pecados, así, en mayúsculas.

Vayámos nuevamente al versículo 20… vamos a leer la última parte… “porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado.”

Personalmente, he de reconocer que muchas veces y durante mucho tiempo considere que la Ley estaba de más, que en realidad ya no era de utilidad y que por lo tanto pues no es necesario conocerla… pero qué cree… estaba equivocado.

Solamente cuando conozco lo que es pecado delante de Dios puedo entender que he pecado… Pablo lo dice de esta forma, aquí mismo en Romanos: Pero yo no conocí el pecado sino por la ley; porque tampoco conocería la codicia, si la ley no dijera: No codiciaras.

Mientras que en Gálatas 3:24 leemos:

«De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe.» – Gálatas 3:24

Entendiendo entonces la importancia de la fe, podemos hallarle sentido al último verso de nuestro pasaje

«31 ¿Luego por la fe invalidamos la ley? En ninguna manera, sino que confirmamos la ley.»

Hace algunas semanas Danny dijo algo que es tremendo: “A veces abusamos de la gracia”

La verdad es que de momento me costó un poco de trabajo entender cómo es que podemos abusar de la gracia, siendo que la gracia de Dios es infinita, ¿cierto?

Pero si lo pensamos más a detalle, y estudiando Romanos, podemos concluir que efectivamente, muchas veces no solo abusamos, sino que menospreciamos la gracia que nos ha sido dada; y básicamente eso sucede, creo yo, porque hemos perdido conciencia de que estábamos perdidos, nos hemos olvidado de que nuestra vida pasada era un montón de basura, que en nosotros no había nada bueno ni digno.

En conclusión, lo único que ha cambiado nuestra posición delante de Dios, y lo único que puede cambiar la posición de nuestros seres queridos, de nuestros vecinos y conocidos es la FE; pero la fe correcta, la fe puesta en la sangre y el sacrificio de Cristo en la cruz.

Sabemos que la Biblia nos dice que Dios ya no se acuerda de nuestros pecados… pero debemos entender también, que necesitamos recordar de donde fuimos rescatados, no para culparnos ni lamentarnos, mucho menos para añorar dicha vida, sino para verdaderamente valorar la GRACIA DIVINA.

La Palabra de Dios nos enseña que al que más se le perdona, más ama… a veces se nos olvida lo que se nos ha perdonado y se nos perdona y es entonces que abusamos de esa gracia. Y pensamos que es una carta en blanco, un salvoconducto para hacer y deshacer, porque al final ya todo me ha sido perdonado, y hacemos todo menos las cosas que debemos hacer

«Pero alguno dirá: tú tienes fe, y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostrare mi fe por mis obras» – Santiago 2:18

SOLAMENTE CUANDO TENEMOS FE, PODEMOS CUMPLIR A PLENITUD LA LEY

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